Freitag, 10. August 2007

La bajada de los andes en la sierra de Piura, primer parte

Durante mi primer viaje como representante de Guarango me voy con 2 compañeros del trabajo a Ayabaca – la sierra del departamento Piura ubicado en el norte de Perú. El fin de la cordillera de los Andes en Piura consiste en una zona húmeda con una naturaleza única llena de bosques de neblina y páramos con valles fértiles y ríos llenos de agua. En la altura de los paramos se siente la humedad cada vez respirando y se puede ver todas las aguas en forma de la neblina y las lagunas. El agua es tal vez el recurso más importante para los campesinos aquí. La mayoría de ellos vive únicamente de las plantas que crecen en sus chacras y este ecosistema frágil es la fuente de este recurso tan valioso. Los bosques de neblina y los paramos no solo son importantes para los habitantes de la sierra de Piura sino también la gente de la seca costa de Piura usa el agua de que nace en las cuencas de esta zona para bañarse, beber y alimentarlas a sus plantas. Lamentablemente esta zona también está muy interesante para empresas mineras multinacionales – se han encontrado minerales como el cobre en una gran cantidad bajo de estas tierras. También los ojos del gobierno peruano luzcan de los dólares que ya parecen muy cerca con este recurso muy requerido en el mercado mundial. Tanto que el Ministerio actuó – en contra su habito común – muy rápido vendiendo mucho terreno como concesiones. Avisar los habitantes de este hecho en cambio ya era afuera del posible. Por esa razón sucedió que Monterrico Metals era la primera empresa minera que construyó un 1. Campamento y empezó con la exploración ya, sin informar los municipalidades correspondientes o tener el estudio del impacto ambiental ni contar con la licencia social debido. Todo eso es posible gracias a una pequeña pero poderosa parte en la constitución peruana, la cual dice que recursos naturales están patrimonio nacional y no propiedad de los dueños de la tierra. Además las inversiones al sector minero están “necesidad popular” según el decreto superior de 2001. Para hablar claro eso significa que la minería esta superior a cualquier otra ley, también superior a otras partes de la constitución. Parece que para unos ministros eso también declara libre abusos de los derechos humanos en la zona.

En Piura nos presentamos primero al frente de defensa norte del desarrollo sostenible. Bajo este nombre se reúnen alcaldes de comunidades de los distritos Carmen de la Frontera, Ayabaca, Pacaipampa y San Ignacio, presidentes de las rondas campesinas y también ONGs como “red muqui” para encontrar una solución para un desarrollo sostenible que enfrenta la minería con una alternativa posible para el futuro de esta zona. Nos recibieron con amabilidad debido a que Guarango ya tiene una buena reputación en la zona por sus trabajos en Choropampa y Tambogrande. El día siguiente nos fuimos a Ayabaca por la convocatoria de Julio Vásquez, un comunicador que trabaja para la consulta. A parte de nosotros invitó a otros periodistas cercanas a la consulta y se fueron con nosotros 3 periodistas de periódicos regionales, una periodista de una radio, un grupo de biologos del proyecto binacional Catamayo-Chira, el presidente de la federación provincial de las comunidades campesinas de Ayabaca, Magdiel Carrión, el vicepresidente de la comunidad de Yanta, Celcio y otros campesinos de la zona de Yanta. La idea de la convocatoria era llevar varios periodistas a la zona para mostrarnos como es de verdad y llevar esta imagen que recibimos ahí para que lleguen por los medios para cuales trabajamos a la mayoría de los peruanos. Primero llegamos en Yanta donde ya tuvimos que cambiar con el imagen común que cada uno tenia de la sierra peruana cuando vimos a las plantas de plátano y miles de papayos con sus frutas maduras. La bajada de la cordillera de los andes en Piura, aunque si es sierra, tiene muchos productos agrícolas mas allá de la papa, de la yuca o del olluco. Más cerca a la frontera con Ecuador en Portachuelo asistimos a una reunión entre los miembros de la comunidad para presentarnos a todos. Eso fue muy importante porque la gente del distrito Yanta no dejen pasar su territorio a nadie desconocido, por el miedo que puede ser trabajador de la minería. Este miedo y la rabia por el proyecto Río Blanco se nota durante cada conversación que tenemos con la gente. El hecho que parezco bastante gringa me hace parecer más sospechosa todavía. Celcio trata de explicarme el porque „La gente de la minería quieren engañarnos“, me dijo que vinieron organizaciones para realizar proyectos para el desarrollo de la zona que al principio dijeron que no tienen nada que ver con la minería, pero poco después la comunidad se enteró que esta ONG es financiada por la minería Majaz. No solo les rechazaron el permiso de la comunidad para trabajar ahí porque se sintieron engañados sino porque si la minería financia proyectos dentro de la comunidad siempre van a decir que así tienen derecho a obtener el permiso social para el proyecto minero también. Desde ahí no aceptan ningun proyecto de desarrollo de ONGs desconocidos. Me daba mucha pena escuchar eso y ver el miedo, la rabia, la desesperanza y la decepción en los ojos de esta gente. Si no van a aceptar nunca la ayuda de afuera como van a seguir adelante para contraponer un concepto de desarrollo alternativo a la minería? Pero de otra manera les entiendo su lema que es mejor no tener un puesto de salud que tener uno que luego se llena con gente enferma por la intoxicación de su sangre y sus órganos. Pero parece que la confianza de estos campesinos fue decepcionada ya demasiadas veces. Aunque estoy en compañía del presidente de la federación me miran como un objeto muy sospechoso. Camino hacia la escuela y los niños me empiezan a gritar “la mina nos ataca, la gringa nos ataca”. Lo irónico de eso: es la lema de la campaña anti-minera que diseño una organización que trabaja con Guarango.

En Portachuelo termina la carretera y seguimos a pie y con mulas. Después de más que 6 horas caminando llegamos a Cabuyal y todos me feliciten por mis fuerzas de seguir. Eso debido a que todas las chicas llegaron en mula, menos yo. Pero ya me vino el presentimiento que eso era la parte más fácil del camino y que el día siguiente ya acabara con mis buenas ganas de caminar. La mañana siguiente nos despierten a las 5, un hecho que a mí como dormilón me pone de mal humor desde el principio. Como mis compañeros pueden desayunar arroz con maíz y queso a esta hora estará siempre algo oculto para mí, pero aquí en la sierra eso es muy común. Algunas horas más adelante Magdiel nos presenta a una familia que guarda un pequeño oso de anteojos en su casa. Lo han encontrado cerca de una de sus chacras más lejanas del pueblo. El osito es todavía muy joven y tiene mucho miedo cuando entramos a su cuarto oscuro donde le sirven una masa de maíz. Una pequeña correa le impide huirse, obviamente la cosa que más le hubiera gustado en este momento. Me da mucha pena pero no puedo detenerme tomarle una foto, aunque seguramente que le gusta mucho a mi flash. Espero que la familia cumpliera con la promesa de dejarle libre lejos de la comunidad en pocos días, porque cada día estando con humanos se minué su posibilidad de sobrevivir en la naturaleza. Algunas cruzadas de montes más tarde se cumplen mis presentimientos y estoy feliz tener la oportunidad de subirme a una mula. Todo el grupo ya esta cansado y agotado y como si eso todavía no fuera suficiente nos enteramos que los cálculos del tiempo de la caminata de Julio Vázquez lo hizo según preguntar cuando tiempo necesitan los campesinos para este camino. Pero lamentablemente nuestras piernas de costeñas no caminan ni en nuestros sueños tan rápido como los campesinos aquí. En un pequeño bosque finalmente armamos nuestras carpas para darnos cuenta poco más tarde que no tenemos más agua. Nuestros compañeros se van a traer agua de un ríocito más o menos cerca y gracias a la buena preparación de los biólogos comimos unas horas más tarde cada uno un plato de arroz con atún y bebemos una tasa de un té delicioso y caliente. Toda la tarde nos quedamos congelados en las carpas, porque seguir adelante es imposible, llueve muchísimo y la neblina bajo hasta el bosque. La próxima mañana se parte el grupo, las periodistas tomaron la decisión de volver a Cabuyal según los consejos de los campesinos, porque la última parte tenemos que subir sin las mulas. Nos preparamos, el grupo algo más pequeño para subir la ultima etapa para llegar a la laguna. Tuvimos que caminar en la punta, despacio porque todo el camino estaba muy resbaladero. Tenía problemas por la altura, el soroche me cerró el pecho y me fue difícil de respirar. Además había un viento tan fuerte que Magdiel tuvo que agarrar mi mano para que pudiera caminar recto. La mayoría del camino tenía tanto barro que nos quedamos más que una vez estacados hasta el tobillo adentro. Pero después de caerme unas veces ya tenia barro en todos lados, así que dejé muy rápido preocuparme de ensuciarme. Durante la parte del camino que las mulas ya no lograron subir, se respaldó incluso el caballo macho de Magdiel con Leslie en la silla de montar. Por suerte no le pasó nada, pero se quedó bien asustada. El aguardiente de la caña hecho artesanal que siempre nos hicieron tomar cuando pareció que ya no podemos avanzar más, nunca antes me gusto tanto y sobre todo dio fuerza y calor a mi cuerpo. Por fin vemos detrás de la última cumbre que pasamos una laguna color azul claro cuya agua parece súper limpia, casi virginal. Se llama la laguna de 7 poderes y solo para esta vista ya se porque hice este esfuerzo para llegar. Después de bajar a la laguna nuestros compañeros empiezan con una ceremonia de limpieza y agradecimiento a la Pachamama. Para eso inhalan el aguardiente por la nariz y los espíritus malos están expelido por aguas perfumadas, sagradas, alcohol que el chaman pulveriza por su boca hacia los 4 puntos cardinales, machetes y otros objetos sagrados que el chaman pasa por el cuerpo de las personas. La parte más impresionante de la ceremonia es el hecho de bañarse en la laguna (el agua tiene 3 grados de temperatura) y luego correr a la colina más cerca para dirigirle sus respetos a la pachamama. Cuando me tocó a mí de pasar la ceremonia, dejó la parte de inhalar alcohol por la nariz y bañarme en el agua. Puedo decir ahora que no me bañé por el fuerte viento que había, o porque no tenía ni toalla ni ropa para cambiarme, pero la verdad es que en ese momento me daba igual lo sagrada que sea la laguna, pero tenia tanto frío ya que ni modo me hubiera bañado ahí. Poco después comenzó el páramo a bajarse y nosotros empezamos el largo camino del regreso, porque la neblina del páramo es tan fuerte que ni siquiera se ve sus propios zapatos, así que es muy difícil de encontrar el camino de regreso si uno se queda encerrado del páramo. Debido a que no tuvimos casi nada de agua (olvidamos de recoger por no sé que razón suficiente agua de la laguna) tomamos la decisión de no quedarnos una noche más en el bosque sino regresar de frente a Cabuyal. Como las biólogas se negaron de subir a una mula desde el accidente que hubo con el macho, tuvo la suerte de dejarme cargar por una mula por las crestas estrechas durante el camino de regreso. Eso estaba muy cómodo después del atardecer, porque no solo que no teníamos suficiente agua sino tampoco teníamos suficientes linternas. Así tuve la posibilidad de fijarme una vez más en el cielo de Perú que parece un mar de estrellas durante la noche – muchas estrellas más que los que se puede ver en Alemania. Eso fue mi ratificación por asustar a mis compañeros con mis pocos conocimientos de las palabras propias del sector astronómico cuando les comenté en voz alta “Ah, el oso mayor”. Como yo estaba sentada en la espalda de la mula que estaba cargando las botellas con las pruebas del agua de la laguna, estaba ocupada de no dejar a ninguno del grupo beber esta agua. Para comprobar la alta calidad del agua de la laguna, los biólogos ya mezclaron el agua de las pruebas con químicos que tendrán un efecto no requerido para el cuerpo humano, muy fuera de parar la sed. Después de este día muy agotado pero también muy interesante, llegamos casi muriéndonos de sed y muy cansados a Cabuyal. El camino a Portachuelo en cambio me pareció muy corto, pero eso tal vez debido a la diversión que tuvimos durante este camino. Nuestros compañeros se celebraron la noche anterior una reunión muy alegre, con varias botellas del aguardiente y esta reunión duro hasta la madrugada. Lamentablemente algunos tomaron más que deberían tomar, como nuestro amigo Chamba que estaba totalmente borracho y pareció más puesto encima de su mula que sentado en su espalda. Nos reímos mucho mientras le vimos tambaleando de un lado al otro, algunas veces con mucho orgullo impulsar a su mula, otras veces casi cayéndose con toda la equipaje, hasta que Celcio le amonestó algunas veces. De regreso en Ayabaca, después de una ducha larga y caliente y una noche cómoda en el cuarto de un hotel, el equipo de Guarango se separó. Me despedí de Julio y Javier que se quedaron para grabar mas testimonios de la gente y regresé con los biólogos a Piura, de donde tomé el bus de regreso a Lima.

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