Mittwoch, 23. April 2008

Despedida

El frío me despierta. El reloj al lado de la cama me muestra la hora, 4:20 de la mañana. El fenómeno de los pies helados lo tengo desde mi niñez. Mi novio despertó también. Sus pies abrazan los míos para calentarlos. Eso trae recuerdos. Me vienen las lágrimas. "Cuéntame de ella" - me pide.

Detrás del velo de mis lágrimas me veo con 5 años, en la cama de mis abuelos. "¿Puedo dormir en su cama?" - les pregunté. Claro que lo permitieron. También tenía los pies helados, pero esa vez era mi abuela la que los frotaba, me abrigaba con la frazada grande y pesada y me decía buenas noches. "Vendremos a dormir en un rato contigo" - me tranquilizó.

Cuando niña tenía miedo de dormir sola. Demasiadas peliculas de horror. Las había visto para demostrar a mi hermano mayor lo brava que era. Pero en realidad no era así. En ese momento no podía dormir. Me quedé escuchando. Aguzando el oído podía escuchar los sonidos de la tele en la sala del lado. Por fin cuando mis abuelos se acostaron pude dormir yo también, entre los dos, protegida, sintiendo el calor de sus cuerpos, feliz.

Yo era la niña deseada de mi abuela. Después que nació mi papá, mis abuelos no habían tenido otro hijo, mi abuelo sólo quiso tener uno. Pero mi abuela sí hubiera querido tener una hija. Muchas veces me contó esta historia: Cómo esperó, impaciente, hasta que por fin llegó la noticia: "La mamá y el bebe están bien. Es una niña." Yo había nacido. En este punto de su relato siempre me miraba con un brillo en los ojos y me sentía tan querida como un ser humano se puede sentir.

Ella siempre estaba orgullosa de mí. Se alegraba por las posibilidades que tenía de decidir mi propio camino en la vida. Posibilidades que ella no tuvo. Pero al mismo tiempo algo la atemorizaba, algo la preocupaba… Quizá que me exigiera demasiado, que me pasara algo malo. Cuando vine al Perú me decía orgullosa y preocupada: "¡Tan lejos, mi pequeña! Y tan sola, ¿no vas a tener miedo? Yo no hubiera podido."

Siempre lo he sido y seré su pequeña nieta. Detrás ella caminaba en secreto para estar segura de que no me pase nada en el camino a casa. Una vez me dí cuenta y mucho después entendí el por qué respetaba mi deseo de caminar sola hasta la casa. "Ya puedo ir sola. Ya soy grande y conozco el camino" - le había dicho. Hasta cruzando el puente me seguía y de ahí se quedaba mirándome mucho tiempo, aunque de ahí ya quedaba poco trecho.

Cuando se murió mi abuelo se le fue el mundo al piso. Mi abuelo era su gran amor. Largos, inciertos meses lo habia esperado cuando él estaba en cautiverio de guerra en Rusia. Mucho tiempo sin noticias de él. Los amigos y hasta su propia familia le habían dado el consejo de buscarse otro novio. "No va a volver" - le decían. Pero ella no quería a otro. Lo esperaba. La historia de mis abuelos es la historia de amor más linda que conozco.

Y ahora ella también se fue. Cuando la visité por última vez, ya sabía que sería la despedida definitiva. Largo rato me quedé sentada al lado de su cama y le conté de mis planes. Hasta podría jurar que me había reconocido. "Te quiero" - le decía despediéndome y abrazándola. "Yo también te quiero" - me respondía y se le venían las lágrimas. Me dolía verla sufriendo así. Durante el camino de regreso rompí en llanto. "Es mejor así" - me decía a mí misma. Pero no ayudaba, el dolor de la despedida definitiva no disminuía.

Somos muchas veces egoístas al momento de querer quedarnos con una persona. Aunque esta persona esté sufriendo mucho. Es muy difícil no ser egoísta. Tan difícil como despedirse de una persona amada por última vez.

1 Kommentar:

Unknown hat gesagt…

Uno de los textos con mas sentimiento y nostalgia que he leido. Aunque pareceria una historia irreal o recreada por la forma del relato, se que querias recordar a tu abuela con las historias que te contaron y que viviste con ella. Mis respetos por tu buen español y mis sentidas condolencias por tu pérdida amiga mia.